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Amar, bíblicamente hablando, es hacer el bien. Algo tan simple y, al parecer, tan difícil de llevar a la práctica. La cara opuesta del amor es el odio. Por tanto, cuando no hacemos el bien, estamos obrando mal. No hay camino intermedio.

San Pablo lo dice de forma rotunda: “Si no tengo amor, no soy nada” (1 Cor 13,2). Quien no está dispuesto a hacer el bien, deja de ser humano. Y en esta lógica, ¿Cuál es la condición necesaria para hacer el bien? Entre las múltiples respuestas que podemos dar, creo que una sobresale con luz propia: perdonando,

El Evangelio es el camino del perdón. Siempre se nos presenta a un padre o poderoso, dispuesto a perdonar más allá de lo humanamente comprensible. Y ello porque el perdón no necesita comprensión, el perdón ejerce su dominio en el acto de perdonar.

La conclusión es sencilla. Dice el refrán popular: haz el bien y no mires a quien. El perdón es una necesidad humana, por ello es tan cristiana. El perdón ejerce su poder, en primer lugar, en quien lo practica.

La moderna psicología nos advierte lo difícil que es llevar a la práctica el ejercicio del perdón ¿Por qué? Porque no podemos perdonar al otro, si previamente no nos hemos perdonado a nosotros mismos.

Quien no perdona, simplemente está enfermo. El sacramento de la confesión trataba de paliar esta angustia existencial. Hoy se trata esta enfermedad con el psicólogo. Pero no nos engañemos, cuando no perdonamos al otro, es porque no tenemos la capacidad de perdonarnos a nosotros mismos. Esta angustia, al no poderla digerir en nuestro interior, tratamos de solventarla echándole la culpa a nuestro prójimo.

En definitiva, y como siempre en todo lo que concierne al ser humano, Evangelio y ciencia están de acuerdo, o amamos, es decir, o hacemos el bien, o no somos nada. Este axioma universal, Jesús lo llevó hasta sus últimas consecuencias (no podía ser de otra manera, si representaba al ser humano tal y como había sido creado en sus orígenes). El evangelista Lucas lo recuerda al final de su Evangelio: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (23, 34). No podemos dejar de hacer el bien, jamás. Hemos de perdonar hasta el instante último de nuestra existencia.

Amar y perdonar son la cara y la cruz de la misma moneda. La moneda somos nosotros. Posiblemente, el no llevar a la práctica esta impronta del ser humano, en nuestro devenir no alcanzamos la felicidad a la que hemos sido llamados.

Cada mañana nos tenemos que despertar con un nuevo ataque a la Iglesia Católica y a todo lo que representa. Los millones de católicos de este país no debemos permanecer callados, pues siempre se ha dicho que el que calla, otorga.
Ayer denunciábamos la postura de cierta jerarquía catalana ante el nacionalismo, hoy lo hacemos ante la postura radical de ciertos comportamientos políticos de algunos personajes de la izquierda española.
Esos personajes que no son conscientes, o parecen olvidar, que la libertad de pensamiento y obra que existe en occidente, se ha dado, precisamente, gracias a la tradición del humanismo cristiano, que emanando del Evangelio, recorre Europa y en general todo el mundo libre. Allí donde no ha sido así , las libertades se han cercenado y con ellas, la expansión de la cultura y la ciencia tal y como la entendemos a través de los Derechos Humanos.
No somos los que callamos los claroscuros de nuestra tradición, de hecho, los vamos exponiendo a través de estas reflexiones. La necesidad de traducir nuestra creencia, conforme a los signos de los tiempos, la vamos diseñando día tras día. Pero, asimismo, es nuestra obligación, no ya cristiana, que también, si no simplemente ciudadana, la de decir ¡Basta ya!
Ayer estos “próceres” de la humanidad pretendían quitar la misa de la TV, los mismos/as que entraban en la Iglesia semidesnudos para reclamar no sé qué libertades. Tiempo ha, que pretenden quitar la X de la declaración de la renta y obligar a la Iglesia al pago del IBI (cosa que me parecería justa, en aquellos ingresos que no revirtieran a la sociedad y siempre que los demás organismos exentos, perdieran dicha prebenda).
Estos salvadores de la patria intentan que los servicios públicos religiosos que se dan en Hospitales, Tanatorios, etc., desaparezcan, de forma que el derecho fundamental de la amplia mayoría de los españoles, a exponer en público y en privado sus creencias, quede sin efecto. Lógicamente, para conseguir tal propósito, llevan tiempo denunciando el acuerdo del Estado Español con la Santa Sede del 76 y 79, con el fin de que sea derogado.
Y ahora, por último, y no para finalizar, pretenden desde Cataluña, expropiar la Catedral de Barcelona y convertirla en un economato y/o en una escuela de música ¡Basta ya!
Los defectos de la Iglesia son muchos, tantos como las personas que la formamos, sin embargo, sus virtudes también son muchas, y de hecho, cada euro que la Iglesia recibe oficialmente de las arcas del Estado, lo multiplica y revierte a la sociedad, como si se tratara del milagro evangélico de la multiplicación de los panes y de los peces.
Muchas cosas hemos de cambiar dentro de la comunidad de los creyentes, pero la labor de la Iglesia a favor de los necesitados merece, cuanto menos, un respeto y el silencio ante este constante atropello hacia la verdad, sería, al menos por nuestra parte, un acto indigno y cobarde.

Información recogida en la prensa del pasado domingo y que corresponde al pensamiento del obispo de Solsona, Xavier Novell, respaldado por cuatro compañeros catalanes: “El derecho a decidir de los pueblos está por encima de la unidad de España". Esto dice el Sr. Obispo; con razón Cervantes decía: “Con la Iglesia hemos topado Sancho”.
De ser cierta esta manifestación, no es posible dejar de proponer al lector la siguiente reflexión:
La frase del obispo de Solsona, la suscribo, pero el Sr. Obispo parece olvidar, que España, como pueblo, ya decidió y sigue decidiendo que Cataluña es una parte del suelo patrio. De no ser así, tendríamos que volver a decidir, pero no porque los deseos de una minoría, sino porque lo solicitara en común decisión el pueblo español. (Yo no puedo pretender en mi comunidad de vecinos, junto a mis convecinos del piso bajo, no pagar ascensor, limpieza y luz de escaleras, porque, mi decisión esté por encima de los estatutos de la común-unidad).
Pero además, para la Iglesia, la universalidad, es decir, la catolicidad es prioritaria, por evangélica. Pretender que Cataluña no pertenece al suelo patrio, no habla de esta universalidad del Evangelio, sino más bien, del exacerbado nacionalismo de antaño que llevó al pueblo judío, dentro de nuestra tradición y cultura, a masacrar a la vuelta del exilio de Babilonia, a todo lo que fuera foráneo. Siglos después, el masacrado fue Israel… y de masacre en masacre hasta el día de hoy ¿Qué pretende el obispo separatista con esta actitud de discordia? ¿Es esa la manera de sembrar la misericordia que pide Francisco?
Siempre he pensado como cristiano y como teólogo, que la unidad, la común unidad (comunión), está por encima de los pensamientos y actuaciones de las minorías. Gracias a este pensamiento Ud./Vds. son mandatarios de la unidad (catolicidad), de nuestra Iglesia.
Cataluña, como Israel, o España, pertenecen a esa unidad a la que todos tendemos desde nuestro saber religioso ¿Cómo es posible que quien ha de dar ejemplo de esta universal hermandad, pretenda escudarse en el separatismo más dañino de la actual historia de España?
Desde esta reflexión, ruego una oración por estos eclesiásticos, con el fin de que la cordura evangélica se haga presente en sus vidas. Y quiero dejar constancia, que tanto ellos como los catalanes que piensan igual, tienen el pleno derecho de hacerlo, pero cuando una persona, como estos obispos, representa justamente lo contrario, sus pensamientos, aunque lícitos, deben quedar a buen recaudo, ya que es superior la universalidad del Evangelio, que la particularidad de sus pensamientos nacionalistas.
El Papa acaba de decir en la plaza de San Pedro: ¡Y son tantos los que delante te sonríen, pero detrás combaten el Evangelio! Todos los conocemos… Asimismo, acabamos de enterarnos por los medios de comunicación, que el cardenal Pietro Parolin ha declarado lo siguiente a la vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría: sobre la cuestión territorial catalana “Todos los españoles tienen que decidir”.
Más claro el agua.

Esta pregunta no es baladí. Y dado que me la formulan con cierta frecuencia, quiero dejar constancia en estas reflexiones de la respuesta que hemos de dar. En primer lugar, resaltar que la misma pregunta podría hacerse de otros personajes y sin embargo, no se formula. ¿Acaso tenemos algún escrito de Sócrates? ¿Duda alguien de su existencia? ¿Por qué interrogamos más a la teología que a la filosofía? ¿Por qué no cuestionamos la existencia de otros personajes, por ejemplo, Buda?
Los inter rogantes demuestran al menos, el interés sobre la figura de Jesús de Nazaret. No quiero pensar que exista mala intención en el que así cuestiona la historicidad de Jesús. Pues una de las respuestas que podemos dar es que tenemos referencias del Jesús de la historia en muchos textos. Por ejemplo, los cuatro Evangelios, Hechos de los Apóstoles, cartas de San Pablo, de Santiago, de Pedro, de Juan, textos apócrifos, Patrística, etc. etc.
Soy consciente que la respuesta hasta el momento no satisface la pregunta del enunciado. Quien interroga, posiblemente, si bien en filosofía no desearía saber de la existencia de Sócrates al margen de los anales del pensamiento griego, en teología, y muy especialmente si es cristiana, si pide que sea al margen de textos creyentes; pues bien, la exégesis sí se ha preguntado si existe al margen de los textos cristianos, otros que dejen constancia de tan relevante personaje.
La respuesta podemos concluirla de la siguiente forma:
Flavio Josefo, historiador, militar y diplomático judío del siglo primero de nuestra era, escribió tres textos muy conocidos en el ámbito de la historiografía: “La guerra de los judíos”, “Las Antigüedades judías” y “Contra Apión”.
En la segunda obra citada, es decir, “Antigüedades judías” podemos leer lo siguiente: “Así pues, habiendo pensado esta clase de persona (o sea, un cruel saduceo), Anano, que disponía de una ocasión favorable porque Festo había muerto y Albino estaba aún de camino, convocó una reunión de jueces (sanedrín) y llevó ante él, al hermano de Jesús que es llamado Mesías, de nombre Santiago, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la Ley y los entregó para que fuesen apedreados” (libro XX).
En este texto, escrito cuando el emperador le otorgó, además de la ciudadanía romana, una pensión vitalicia, observamos que se nombra a Santiago y a Jesús en la época del procurador Festo (aprox, en los años sesenta d.C.). Este procurador es, asimismo, citado por Lucas en el libro de los Hechos de los Apóstoles (24,27). No deja de ser sintomático que Josefo diga de Anano que es un cruel saduceo. Hemos de recordar que Josefo era fariseo y desde la época de Antíoco Epifanes, no se llevaban bien entre ellos (de hecho los fariseos creían en la resurrección y los saduceos, no).
Este texto viene refrendado por otro muy conocido con el nombre de Testimonium: En la reproducción que hago seguidamente he quitado aquellos añadidos que hoy la crítica histórica estima de procedencia cristiana y que explica Meier en su obra sobre el Jesús histórico: “Un judío marginal”: ”En aquel tiempo apareció Jesús, un autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. Y cuando Pilatos, a causa de una acusación hecha por los hombres principales entre nosotros, lo condenó a la cruz, los que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo. Y hasta este mismo día, la tribu de los cristianos, llamado así a causa de él, no ha desaparecido” (libro XVIII).
La obra de Las Antigüedades judías fue escrita en los años 93/94 de nuestra era.
¿Tenemos alguna otra referencia histórica, no cristiana, a la que podamos acudir? La respuesta es afirmativa; en este caso encontramos la referencia en el escritor Tácito. Su obra póstuma es la conocida con el nombre de Annales.
La obra conocida como Annales, fue escrita entre los años 115/117 d.C., en ella relata la vida de los emperadores que sucedieron a César Augusto. Es una pena que en los manuscritos actuales se hayan perdido precisamente aquellos que narran los años 29 al 32. Por tanto, si el treinta fue el de la muerte de Jesús no tenemos referencia a este dato.
No obstante, existe una referencia retrospectiva, donde Tácito habla del incendio de Roma durante el reinado de Nerón.
Nerón, dice Tácito, achacó a los cristianos el incendio de Roma porque la opinión popular sospechaba de él. EL texto al que aludimos dice así:
“Por tanto, para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos que el vulgo llamaba cristianos, (un grupo), odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien, bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilatos. Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde converge y se cultiva fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo” (Annales 15,44:2-3).
Algunos autores han querido indicar que este texto procede del cristianismo, pero es a todas luces impensable que los propios cristianos se autoproclamaran supersticiosos, criminales, malignos, etc. Estos datos, contrariamente, afirman la existencia histórica de Jesús, que queda avalada, según la exégesis actual por el llamado “criterio de rechazo y ejecución”.
Para no hacer más larga esta reflexión nos limitamos a citar a Plinio el Joven, que a principios del siglo II d.C. escribió una carta al emperador Trajano, y de la que entresacamos los siguientes párrafos: “Y que además maldijeran a Cristo… por ello todos veneraron tu imagen y la de los dioses, y maldijeron a Cristo… acostumbran a reunirse al amanecer y cantan un himno a Cristo, casi como si fuera un Dios…“ (Epístola X, XCVI: 5,6.7).
Plinio el Joven, que fue gobernador de la provincia de Bitinia, escribió esta carta donde se cita a Cristo, solicitando al emperador cuál debía ser la forma de tratar a los cristianos y las medidas a tomar contra ellos.
Existen otros testimonios no cristianos, pero dada su posible incertidumbre, conforme a la exégesis actual, no quedan aquí reseñados. Entre otros los del escritor y biógrafo romano, Suetonio o los del filósofo estoico Mara Bar-Serapión.

La teología que no cuestiona y/o responde a la sociedad está muerta. Desde esta página tratamos de ir respondiendo a cuestiones bíblicas que han de ser actualizadas conforme a los signos de los tiempos. Hoy nos adentramos en un evento que estando más allá de lo bíblico, cuestiona a nuestra sociedad y merece ser reflexionado si pretendemos seguir el mensaje del Evangelio.
Me refiero a una serie televisiva que está recorriendo el mundo con el éxito asegurado, debido al problema que trata: La adolescencia con suicidio final, motivado por “acoso escolar”. La serie en cuestión se llama “Por 13 razones”.
Esta serie merece ser vista en familia (padres e hijos), como si de un cine-fórum se tratara. No es aconsejable que nuestros adolescentes la vean sin una persona adulta que sepa aconsejar y guiar. Caso contrario, algo positivo, puede convertirse en un dilema para el joven observador.
La serie nos muestra la crudeza y angustia de la adolescencia. Creo que debiera ser vista y comentada, especialmente, por todos aquellos que se dedican a la enseñanza, para, posteriormente, comunicar en clases algunos de los temas que allí se presentan.
A continuación indico un correo en el que se puede escuchar la entrevista que han realizado en “Bliss psicología” a la psicóloga, Ana Saro sobre los diversos temas que se van presentando en la mencionada serie. El enlace es el siguiente:
https://www.spreaker.com/user/madresfera/159-guia-para-padres-por-13-razones-con-
Para quien no tenga tiempo de ver la serie o escuchar la entrevista que dura algo más de hora y cuarto, resumo seguidamente sus interesantes conclusiones sobre el temido y nunca suficientemente denunciado “bullying” o “acoso escolar”. La entrevista fue emitida días pasados por Spreaker a través de Internet.
Destaco de dicha entrevista con Ana Saro los siguientes puntos:
.- Esta serie debe ser vista por padres e hijos conjuntamente. Y aunque no se acepten las conclusiones de los adolescentes hay que intentar comprenderles a través del diálogo, es decir, de la comunicación. Si un joven no encuentra comunicación en su hogar, la buscará fuera.
.- Los adultos sabemos bien que la angustia de los adolescentes, no tiene fin. La mayor parte de los adultos que no han sabido corregir sus traumas juveniles, los arrastran hasta el final de su existencia.
.- Los adolescentes han de saber que una cosa es la realidad y otra la ficción. Si no les enseñamos a distinguirlas pueden quedar dañados de por vida. Y ello es así, porque la impresionabilidad a esas edades es enorme.
.- Reiteramos que la serie “Por 13 razones” debe ser analizada por los padres junto a sus hijos para centrar en la realidad del joven espectador el argumento de la serie (de hecho, los actores de la serie tienen treinta años y sus personajes tienen quince).
.-Asimismo, hay que saber diferenciar las vivencias de la juventud americana de la europea y más concretamente de la española.
.- La serie abre el diálogo entre padres e hijos con relación al sexo. Buen momento para entablar comunicación al respecto y ¡cuidado!, avisa Ana, no llamemos bromas a los abusos sexuales por pequeños que nos parezcan. Muchas violaciones de adolescentes se inician con un azote, un furtivo beso, etc.
.- Estimo muy importante el dato que revela la psicóloga Ana en su entrevista: La esta bilidad que no hay en casa, se busca en el grupo de amigos.
.- Los padres han de mostrarse fuertes y humanos, no invencibles.
.- Los padres han de entender la alta inestabilidad del adolescente, pues de no ser así, se convierte, una vez adulto, en ansiedad y estrés.
.- A un hijo se le quiere, pero sobre todo debemos conocerle. No se puede querer lo que se desconoce. Hay que hablar con él o con ella.
.- Serie que, siendo bueno verla a cualquier edad (a partir de los 13/14 años), se puede ver desde el momento que los chavales comienzan su educación secundaria, para que comiencen a desarrollar un criterio sobre estos temas con la ayuda de sus padres y así enfrentarlos mejor en su centro escolar.
.- La imagen perfecta que se exige a los hijos (y que se exigen ellos mismos), no concuerda en muchas ocasiones con su imagen interior. Los padres que dialogan con sus hijos adolescentes son los que mejor deben apreciar los cambios de conducta. A veces, psicológicamente hablando, no se entiende el asombro familiar ante el suicidio de un hijo o una hija. Antes de llegar a este fatídico momento, se han ido dejando huellas que los padres y también los educadores, han de saber detectar
.- Las drogas siempre tienen consecuencias ¡siempre! El botellón comienza por un sorbo. La cocaína se inicia en un simple porro…
Los puntos aquí enunciados, son debidamente explicados en la entrevista realizada por Spreaker a la mencionada psicóloga de “Bliss psicología” Ana Saro (@blisspsicologia). Confío que aquellos padres con adolescentes y los profesionales de la enseñanza que lean estas reflexiones, escuchen la misma y vean, si ello es posible, la mencionada serie, con ánimo de ayudar a nuestros niños/jóvenes en esta etapa de la vida en la que no todo es de color rosa.
Si el Evangelio nos dice que de ellos es el reino de los cielos, no esperemos al más allá para que puedan vivirlo. La teología nos muestra la forma en el que debemos vivir la felicidad desde el más acá. Y no sería cristiano que los adultos, especialmente padres y profesores, no denunciáramos el infierno que padecen muchos adolescentes por no saber detectar a tiempo lo que está sucediendo en nuestro entorno familiar y escolar.
Un último apunte: Adelanto que hay escenas en la serie, en las que hay que tener mucho temple para no cerrar los ojos o saltarse la escena. Personalmente me las he saltado. Ana, a pesar de ser psicóloga, confiesa, asimismo, que también las pasó rápidamente