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Los cristianos creemos y actuamos desde la unidad del evangelio porque en virtud de su mensaje todos formamos un solo cuerpo: el de los hijos de Dios. Por esta razón, entre otras, la religión del evangelio es católica, es decir, universal.
Los acontecimientos de estos últimos días nos hacen reflexionar sobre esta verdad y con tal fin, expongo seguidamente algunas frases de nuestra común creencia. Frases que han de hacerse vida en todos, pero muy especialmente en aquellos que son los mensajeros de la paz, al margen de sus particulares opiniones, que jamás, al menos públicamente, han de ir contra la fe que profesan.
Textos bíblicos para la meditación de los tiempos actuales:
¡Oh, qué bueno y agradable es que viváis todos en armonía! (Sal 133 1).
¿No tenemos todos nosotros un mismo padre? ¿Por qué nos traicionamos los unos a los otros, profanando la alianza de nuestro pasado? (Ml 2,10).
Jesús murió no solo por la nación, sino para reunir en uno a los hijos de Dios (Jn 11,52).
La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común (Hch 4,32)
Vosotros sois linaje escogido…a fin de que anunciéis la virtud y no las tinieblas, a fin de que anunciéis misericordia (1 Pe 2, 9s).
Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan (1Cor 10, 17).
No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús (Gal 3, 28).
Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino que sois conciudadanos de los santos y familia de Dios (Ef 2, 19).
No os mintáis unos a otros, despojaos del hombre viejo con sus obras, y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su creador, donde no hay griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo, y en todos (Col 3, 9ss).
Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que os pongáis de acuerdo, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis unidos en una misma mentalidad y en un mismo juicio (1 Cor 1. 10).)
Y el que tengo oídos para oír...