Blue Flower

Ya tenemos una mujer encarnando al rey Baltasar. Lo próximo ¿qué será? Córdoba y Madrid son los protagonistas de este sinsentido. No saben lo que hacer para borrar las tradiciones de nuestra cultura occidental. Esa que ha hecho posible vivir la mayor democracia e igualdad de la historia. Esa que ha dado pie a que nuestra ciencia avance hasta cotas que únicamente se dan en las sociedades donde ha imperado el humanismo cristiano.
La historia demuestra que aquellos que no asumen el pasado están condenados a repetirlo. Y en nuestro país, existen grupos que lejos de asumir las tradiciones, para trascenderlas, desean abolirlas de un plumazo.
Hoy el rey Baltasar es reina (¡viva la democracia!), mañana el niño Jesús será una rolliza negrita de pelo ensortijado (¡nuestra nueva Constitución así lo permitirá!). ¿Acaso no pregona San Pablo que en Cristo no hay hombre ni mujer?, pues siendo así, dado que estamos entrando en la cultura del perro, no por amor a los animales, sino por odio a los humanos (son muchas las voces que anteponen el amor a los caninos que a las personas), cambiemos las costumbre del portal, que ahora podrá ser nombrado como el “Fostial de Belén”.
Viva la cultura del cambio. Ahora quien no está dispuesto a cambiar lo echan. Y es cierto que el cambio, como bien expresa el Evangelio (“metanoia”), ha de ser constante en el ser humano, pero el cambio ha de partir desde el reconocimiento de nuestra historia, no desde el odio. Quien odia no cambia nada, puesto que su máximo interés está en destruirlo todo.
Y bueno sería de paso, que nuestros actuales políticos, a los que todos pagamos su sueldo, trataran de arreglar nuestra España y no sus bolsillos; tratara de solucionar nuestros problemas actuales y no sus futuras pensiones.
Cambio sí, pero dado que estamos en estas fechas navideñas, hagámoslo con amor y no con rencor. Nuestro pasado, bueno o malo, está ahí. Quien pretende borrarlo o reírse de él, nos pondrá algún día (tiempo al tiempo), a dos mujeres representando a José y María, a cinco brujas (el mago femenino), montando en escobas y volando hacia el portal, a ilustres banqueros representando a los pobres pastores, a drones sobrevolando en lugar de ángeles y a cualquier otro desatino que se le ocurra al lector.
Feliz Navidad a todas las personas de buena voluntad, a las otras, también, pero lamentablemente no se van a enterar.