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La noticia ha saltado a los medios de comunicación: un reconocido personaje aragonés (omito su nombre por vergüenza ajena), ha sido condenado por un juez, al pretender tomarse la justicia por la mano ¿Motivo? Sentirse engañado por una pitonisa que le cobró cerca de 200.000 euros por un hechizo de amor, que, al parecer, no dio los resultados solicitados.
La santería, que es una mezcla de espiritismo africano y religión trasnochada, parece ser que comienza a tomar cartas de ciudadanía en nuestro país. No en vano, mucha gente del centro y del sur de América Latina, están conviviendo con nosotros. En aquellos lugares, sin excluir a EE.UU., es muy común acudir a los hechiceros tanto de magia negra como de magia blanca, para resolver ciertos problemas. Ahora que la “reserva espiritual” de España comienza a flaquear, surgen como brotes salvadores, para resolver nuestros problemas materiales, espirituales y sentimentales.
Los textos bíblicos claman contra estas prácticas desde los tiempos más remotos (Ex 22,18; Lv 20,27; Jr 27,9-10; 29,8-9), sin embargo, seguimos sin aprender. Y sin llegar a la cifra antes mencionada, las cantidades que se dedican a la adivinación y al hechizo dentro de nuestras fronteras, son mucho más importantes de lo que podríamos suponer: se mueven al año, solo en España, más de 3.000 millones de euros.
Cuando el lector no sepa qué hacer, le recomiendo coja el mando a distancia (especialmente para no contagiarse), recorra los canales televisivos y se asombrará del número de ellos que están dedicados a “solucionarle” sus problemas, a través de la cartomancia, bolas de cristal, posos, etc.
¡Hombres de poca fe!, repetiría Jesús ¿Por qué? Porque la fuerza de la creencia, se encuentra en cada cerebro humano. No ponga su fe en manos de otro/a, use sus capacidades, aquellas que Dios le ha dado desde el nacimiento, y conseguirá aquello que se proponga.
Como buen gallego, no creo en las brujas… aunque haberlas haylas. Sin embargo, no se trata de que tenga poderes sobrenaturales, simplemente recogen la falta de fe de sus clientes, y se apoderan de sus pensamientos. O lo que es peor, se aprovechan de la ignorancia ajena. A partir de ahí, todo puede suceder. ¿Cuál sería el comportamiento de nuestro aragonés si hubiera conseguido el cariño de su amada?
Amigo lector/a, aunque parezca mentira, cuanto menos se dice creer en Dios, más se cree en estas y otras supersticiones de las que se aprovechan, curiosamente, los que se autoproclaman “tocados” por la mano de Dios. Usar la fuerza de nuestra mente para crear las propias circunstancias que cambien la forma de actuar, es la base para dejar a tanto listo/a sin trabajo. Creer en uno mismo, para dejar de creer en ellos. Dios nos ha dado a cada uno los talentos necesarios para solucionar los propios problemas.