Blue Flower

Para un jubilado amante de la vida, el tiempo transcurre en un eterno presente. Día y noche, son movimientos de la tierra en su viaje espacial alrededor del sol. Pero todo ocurre siempre en el presente donde el ayer y el mañana son invenciones del cerebro para comprender su posición en este mundo tridimensional.

Dicen que el tiempo es oro ¿Por qué? El oro para el ser humano no es el tiempo, sino la eternidad vivida de instante en instante.

La vorágine de nuestro presente, trata de amargarnos la edad del júbilo, haciéndonos temblar por la incertidumbre de nuestro bien-estar. Por tanto, olvidemos el mañana y sigamos viviendo lo único que tenemos y hemos tenido siempre: el  aquí y ahora.

¿Por qué temer? Que nadie juegue con nuestros sentimientos pues el poder de los “poderosos” está en nuestras manos. Tenemos muchas papeletas que jugar en nuestras vidas, muchas, y para los que lo olvidan, que recuerden que, como en el Evangelio, somos legión.

Jubilados, nos ha costado mucho llegar hasta aquí, para que nadie ponga en duda todo lo que nosotros hemos creado.

Ciencia, religión, sociedad… pensiones, todo ha salido de nuestras manos, es “hora” de disfrutar de nuestro esfuerzo, de nuestro trabajo ¿Por qué dicen que no hay trabajo? ¿Acaso no hemos sabido crearlo en cada presente de nuestra existencia? En nuestra época no tendríamos mucho dinero, pero, ¿trabajo?, todo el que queríamos y más: primero el de nuestros padres, después el de nuestros hijos, siempre el nuestro. Y por si fuera poco, con la pandemia, el de nuestros nietos.

Algo hemos hecho mal para que se olviden de nuestro esfuerzo. Nos enseñaron a vivir para los demás. En eso consistía la felicidad. Sin un tú en nuestras vidas, el yo se pierde. Vivimos la exaltación del ego, del egoísmo, y el yo, no puede coexistir con semejante enemigo.

¡Apártate de mí, Satanás! (Mt 16,23).

Los jubilados tenemos nuestras creencias; os hemos pasado la antorcha de nuestro saber de nuestras tradiciones: mejoradlas, pero no rechazadlas. No perdáis su fuego sagrado, pues el alma se hiela sin su calor y sin su luz. Mantenedlo vivo, aunque preciso sea, y necesario, crear nuevas antorchas acordes con los signos de los tiempos.

Creer para crear ha sido nuestro lema. Amar para ser amado ha sido nuestra bandera. Y vivir la vida, creedme, es lo único que merece ser vivido. No perdáis el horizonte de cada día, pues en él, siempre nos sigue llamando Dios.

Nosotros sabemos que el tiempo se ha cumplido (Mc 1,15)… las vacaciones, también, aunque para un jubilado, comprendedlo, las vacaciones, tampoco tienen tiempo, son eternas.

Feliz retorno al hogar.