Blue Flower

 

 

 

Divide y reinarás son las palabras con las que el Papa Francisco ha avisado y dejado en su última carta encíclica Fratelli Tutti (12), para recordarnos que, quien esto hace, es enemigo de la sociedad.

Esta astucia por la que trabajan los que no desean continuar con la paz adquirida en estos últimos años, nos remite a las palabras del evangelio: “Sed astutos como las serpientes” (Mt 10,16). Astucia que usan los demás pero que al parecer los cristianos no sabemos poner en práctica.

Y cuando digo cristianos, tengo en mente a todas las personas de buena voluntad, al margen del credo que profesen, o de la ideología que abanderen Si “por sus frutos los conoceréis” (Lc 6,43), solo hay que observar si dichos frutos son para unir o para dividir.

En mis años de juventud (sin obviar que hay que tener muchos años para llegar a ser joven), existía un slogan que, precisamente debido a la corta edad, creía a pie juntillas “España es diferente”.

Hoy, alcanzada esa plena juventud, y por creyente, sé que la diferencia se proclama más por los defectos que por la abundancia de virtudes.

Europa nos avisa día tras día que estamos, nuevamente, comenzando a ser diferentes. Diferentes por el paro, distintos por el endeudamiento, divergentes por la falta de acuerdo entre las distintas formas de pensar, etc.

Y ante estas diferencias, olvidándonos de que en este minúsculo espacio donde vivimos y llamamos tierra, somos, frente el universo, más pequeños que la bacteria que nos mata día a día, algunos (perdón, y algunas), trabajan para reinar en el caos y la confusión de ideas.

Nosotros, los que creemos creer, hemos olvidado lo que el enemigo, siguiendo al Evangelio, aunque posiblemente no lo sepa, realiza como norma suprema de su ideología: “Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin” (Mc 3,24ss.).

 

¿Por qué no aprendemos, de los que dicen no creer pero saben que “de este modo la política se vuelve más frágil” (Fratelli Tutti nº 12).

 

Seamos en esto, y como recuerda el Evangelio, astuto como las serpientes, sepamos que la salvación de nuestro universo consiste en preocuparnos por el otro, que no es otra cosa que dar de comer al que pasa hambre y atender a quien es menester; la política no debe consistir en otra cosa: todo parte de cubrir esta prioritaria necesidad.

 

Viene a mi mente una frase de Horacio “A tu prudencia añádele un poco de idiotez, en algunos momentos es mejor hacerse el idiota”. Sí, pero yo me empiezo a cansar de hacerme el idiota, pues a fuerza de representar el papel, los adversarios comienzan a creérselo y lo que es peor, intentan que yo mismo me lo crea. Y vive Dios, que como sigamos en éstas, termino siéndolo.

Y no será porque en nuestra tradición no estamos avisados de que, el que mal nos quiere, tratará de dividirnos para hacerse con el poder.

Y a buen entendedor…